Nota de lectura de cuentos 1
El cuento "Un oscuro día de justicia" puede leerse como un juego de dos historias superpuestas, tal como plantea Ricardo Piglia. En la superficie, todo gira en torno a la vida en el colegio y al conflicto con Gielty, mientras crece la expectativa por la llegada de Malcolm, cargada de fantasía y deseo de justicia.
Sin embargo, en un nivel más profundo, el relato construye otra historia: la progresiva pérdida de la ilusión en una figura salvadora. El narrador acompaña este proceso desde una tercera persona centrada en Collins, lo que hace que el lector perciba todo desde la mirada y las emociones del grupo, compartiendo esa transición de la esperanza a la frustración.
El cuento "Hermanas" presenta, en un primer nivel superficial, una historia sencilla protagonizada por tres hermanas: Julia, Camila y Andrea. Las tres se dirigen al campo de los acevedo con la intención de atrapar y matar un lechón. Aunque la situación parece cotidiana dentro de ese contexto, hay detalles como la comunicación imitando sonidos de chanchos que genera una mezcla de juego e incomodidad.
Cuando finalmente atrapan al lechón, Julia y Andrea lo sujetan mientras Camila lo mata.
Después, las tres trazan un triángulo alrededor del cuerpo, un significado que no se explica pero que sugiere un sentido simbólico, además de cubrirse con el rastro del sacrificio. Antes de regresar a la casa, Julia pregunta si "esto va a funcionar", a lo que camila responde de forma afirmativa, anticipando que va a suceder "esta noche". Cuando llegan, las hermanas se acuestan con su madre y escuchan a su papá en estado de ebriedad. En un descuido, mientras fuma, el cigarrillo cae sobre un colchón y lo desencadena en un incendio. Al notar el humo, las niñas despiertan a su mamá y salen por la ventana, mirando desde afuera como la casa se quema.
Sin embargo, detrás de la historia visible se esconde otra que no se dice abiertamente, esta construida a partir de indicios. El sacrificio del lechón y el triángulo dibujado al rededor dejan de ser acciones aisladas y representan la presencia de un ritual. En ese sentido, la pregunta de Julia ("¿va a funcionar?") y la respuesta de Camila ("Sí, esta noche") funcionan como pistas clave que vinculan la escena inicial con el incendio que ocurre después.
A partir de esta lectura, se abren distintas hipótesis. Una de las más fuertes sostiene que las hermanas intentan, consciente o inconscientemente, deshacerse del padre, quien es presentado como un hombre borracho dentro de un ambiente familiar problemático. Desde esta perspectiva, el sacrificio del lechón podría interpretarse como un acto simbólico o mágico destinado a generar la destrucción del hogar y la desaparición de esa figura.
También se puede pensar que no hay ningún elemento sobrenatural en ese juego, y que el ritual no es más que un juego infantil con un tono oscuro, mientras que el incendio ocurre de forma accidental. Sin embargo, el cuento deja abierta las dos posibilidades. Se puede leer desde lo psicológico, donde el sacrificio y el ritual funcionan como una forma de mostrar deseos reprimidos y miedo.
Un rasgo fundamental del cuento es la construcción de espacios sin resolver, que el lector debe completar. No se aclara que significa el triángulo, ni qué es exactamente lo que "va a funcionar", ni establece de manera clara una relación casual entre el ritual y el incendio. Esta falta de explicación obliga a imaginar y construir sentido mediante las pistas. En ese sentido, el relato funciona con dos niveles: una historia visible y clara, y la otra oculta que se insinúa y modifica a la primera.
Así, un hecho que parece accidental puede ser leído, en otro nivel, el resultado de una acción cargada de intención y simbolismo.
En conclusión, "Hermanas" sostiene su efecto a partir de la tensión de dos niveles de sentido. Por un lado, muestra una historia clara y concreta, por otro, un trasfondo oscuro vinculado al ritual, al deseo y a lo inexplicable. Al no resolver esta tensión, el cuento obliga al lector a interpretar y a convivir con la duda.
El cuento "El chico sucio" presenta, en un primer nivel superficial, la historia de una mujer que decide vivir en una antigua casa familiar ubicada en el barrio de Constitución, un espacio marcado por la marginalidad, la pobreza y la inseguridad.
A lo largo del relato, la narradora describe la transformación del barrio, desde su pasado aristocrático hasta su vida cotidiana. En ese contexto, ella observa a una mujer joven, embarazada y adicta, que vive en un edificio abandonado con su hijo, el "chico sucio", de cinco años que no asiste a la escuela y pide dinero en la vía pública con estampitas de san expedito.
Con el tiempo, la narradora empieza a establecer un vínculo con el niño. Primero la acompaña desde la estación hasta su casa y, más adelante, cuando el chico sucio aparece solo y con hambre, lo recibe, le da de comer arroz con pollo, al terminar lo lleva a una heladería. Era ocho de abril, el día del ganchito gil y eso dio pie a que le contara la historia, el niño al terminar de oírlo, comentó que ese sí era bueno, pero el otro no, haciendo referencia a un esqueleto que se encuentra en el barrio de atrás, que está vinculado a prácticas extrañas como rituales con velas negras y rojas, para hacer pedidos "feos".
Sin embargo, la situación se vuelve tensa cuando la madre del chico sucio reacciona de manera violenta frente el acercamiento de la narradora con su hijo, insultándola y amenazándola.
Poco después, la madre y el niño desaparecen sin dejar rastros. Días después, se encuentra el cuerpo de un niño asesinado, pero la identidad no es clara. Al principio, surge la duda de si se trata del "chico sucio", pero la narradora lo confirma cuando ve a la mujer que aparece en los medios, esa madre no era la misma que ella conocía, así que descarta que sea él. Esto genera confusión a la narradora, lo que la lleva a reencontrarse con la madre. La incertidumbre aunmenta cuando le pregunta por el "chico sucio", y la mujer responde que "los dio", insinuando que entregó a sus dos hijos, en el contexto de un sacrificio. El relato cierra con la narradora afectada, en un estado de espera y angustia, imaginando la posibilidad de regreso del niño.
A partir de esa lectura, se puede plantear distintas hipótesis. Una de las principales es que el niño pudo ser víctima de un ritual, y que su muerte no se explica por la violencia del bario, sino por una práctica simbólica en que la madre habría participado. La otra posibilidad es que no haya nada sobrenatural, y que se trate de un crimen común en un contexto de marginalidad, marcado por la droga, el abandono y la violencia social.
Un aspecto importante del texto es que deja muchas cosas sin explicar. No se sabe si el niño muerto es el "chico sucio", tampoco que significa exactamente los rituales o que significa la frase "los di". Por eso, el lector tiene que completar los lugares vacíos con su propia interpretación. Hay una historia clara y otra oculta. Por eso, lo que parece un hecho de violencia también puede entenderse como algo ritual.
En conclusión, "el chico sucio" mezcla dos niveles, un relato sobre pobreza y abandono, y otro más oscuro que está vinculado a rituales y sacrificios.
Como no hay explicaciones completas, el lector tiene que construir sentido a partir de los indicios, lo que produce incertidumbre y vuelve la historia inquietante.
El cuento de "Emma Zunz" presenta, en su nivel más superficial, historia de una joven obrera que trabaja en una fábrica textil y que recibe la noticia de la muerte de su padre a través de una carta. A partir de ese hecho, la protagonista recuerda una conversación previa en la que su padre le había señalado a Loewenthal, antiguo gerente de la empresa y actual dueño, como ladrón. En los días siguientes, los rumores sobre una posible huelga en la fábrica se fueron extendiendo, volviendo el clima del trabajo más tenso.
En este contexto, Emma empieza a organizar su plan de venganza. Primero se contacta con Loewenthal con el pretexto de hablar sobre la huelga y acuerda verlo en su oficina. Después va a distintos bares, donde se encuentra con un hombre extranjero con quien tiene una relación sexual, en el cual recibe dinero.
Finalmente, se dirige a la fábrica y asesina a Loewenthal de dos disparos cuando sale a buscar agua. Luego del crimen, hace una llamada en la que inventa una versión de los hechos en la que afirma haber sido abusada y haber actuado en defensa propia, justificando así el asesinato.
En la historia superficial, el relato se centra en la muerte del padre de Emma, la acusación contra Loewenthal, la preparación de la venganza y el asesinato. También muestra cómo Emma arma una explicación del crimen como defensa propia. Así, se puede leer como una historia de venganza y un caso policial.
Más allá de la historia visible, el cuento deja ver una segunda historia. Emma no solo busca justicia, sino que organiza cuidadosamente una puesta en escena. El encuentro sexual no aparece como un hecho aislado, sino como parte de un plan para construir una coartada. Y la versión que cuenta después del crimen no es solo una explicación, sino un relato pensado para que sea creíble. Así, la historia secreta muestra que Emma mezcla realidad y ficción de manera estratégica.
A partir de esta lectura, se pueden plantear varias hipótesis. Una sostiene que Emma hace un plan pensado para vengar a su papá. Y otra desde lo psicológico, donde necesita ver su acto como justicia para poder hacerlo. También puede interpretarse que el cuento pone en duda la idea de una verdad única, ya que Emma construye una versión de los hechos que parece creíble, pero no necesariamente es totalmente real.
El cuento deja muchas cosas sin aclarar. No se sabe si la acusación del padre es verdadera ni si el abuso ocurrió o fue inventado. Tampoco hay una sola forma de entender cómo se relacionan todos los hechos del plan. Por eso, genera un relato abierto, en el que el lector tiene que construir sus propias conexiones entre los hechos.
En este sentido, el cuento se organiza a partir de dos niveles narrativos: uno visible, que presenta los hechos de forma lineal, y otro oculto, que muestra una construcción intencional de la realidad.
Así, lo que parece una venganza por la muerte del padre también puede entenderse como la creación de un relato para justificar el crimen.
En conclusión, el cuento se construye a partir de la tensión entre lo real y lo fabricado. La historia visible presenta una venganza, mientras que la historia oculta muestra una planificación destinada a crear una versión creíble de los hechos. Esto hace que el lector tenga que interpretar todo el tiempo qué es verdad y qué no, mostrando que el relato puede construir su propia realidad.
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