Actividad del cuaderno de autobiografía

En el texto de Stephen King "Mientras escribe" muestra sus comienzos de su infancia y sus primeros pasos en la escritura con líneas que marcan su historia. Por un lado, King recuerda de su niñez, marcado por soledad. Creció en un entorno donde los adultos estaban más ocupados en sus propios problemas que en él. Con un padre ausente y una madre que hace lo que podía, tanto él como su hermano quedaban muchas veces al cuidado de personas que no siempre estaban realmente presentes. También suma un recuerdo bastante fuerte de cuando tenía cuatro años, en Wisconsin. Cuenta la experiencia con una niñera llamada Eula o Beula, una joven que termina siendo despedida. Según recuerda Stephen, ella había cocinado y dejado comer una gran cantidad exagerada de huevos fritos (se llegó a comer siete), y después, en lugar de cuidarlo, lo termina encerrando en el armario de su mamá. La escena termina de una forma desagradable, Stephen se descompone y vomita dentro del armario encima de los zapatos de su madre, al final se queda dormido ahí mismo con restos de vómito en su pelo. Cuando su madre vuelve, encuentra a la niñera dormida en el sillón de su casa y a su hijo en el armario en ese estado tan vulnerable. Es un recuerdo que impacta, pero que él cuenta sin exagerar. También recuerda esta idea de que tuvo una infancia muy descuidada y con falta de atención, que aparecen más en los hechos que en sus explicaciones. Otro ejemplo claro que explica con detalle fue ese bloque de cemento con un avispero que me llamó la atención a sus dos años, que transmite una sensación incómoda de lo que fue esa etapa. En ese ambiente medio complicado, aparece la lectura como punto clave, la lectura. Desde los cinco o seis años, cuando deja el colegio, Stephen empieza a leer sin parar. Se engancha con historias de autores como Tom Swift, Dave Dawson y Jack London. Gracias a eso, empieza a interesarse por escribir sus propias historias. Ahí empieza realmente su carrera de escritor, una historia sencilla pero llena de imaginación con cuatro animales mágicos que viajaban en un coche viejo ayudando niños con un conejo blanco al volante. Al compartirlo, su mamá lo alienta y le hace sentir que su escritura vale, haciendo que el confíe más en lo que hace y lo impulsa a continuar. A partir de ahí, continúa creando otros cuatro cuentos sobre el conejo blanco y sus amigos, recibiendo un pago de su mamá por cada una de sus historias al valor de veinticinco centavos. Esos cuentos se los mandaba a sus cuatro hermanas, y de esa manera consigue su primer dólar marcando sus inicios de escritor. Al final, el texto muestra cómo la escritura aparece en su vida no solo como una forma de escape, sino una forma de construir su identidad en medio de una infancia difícil, que lo ayuda también a sostenerse y a encontrar su lugar. 

El texto de Agota Kristof "La analfabeta", está organizado en tres partes: “Inicios”, “La memoria” y “Cómo hacerse escritor”, y en cada una desarrolla distintos temas que van construyendo su identidad como lectora, migrante y escritora. En "inicios", el tema principal es cómo descubre la lectura desde muy chica, casi como si fuera una "enfermedad", algo que no puede dejar de hacer. Vive en un pueblo muy simple, con problemas ligados a la vida cotidiana en un contexto rural muy precario (sin electricidad, agua corriente ni teléfono), y el conflicto entre lo útil y lo deseado, leer en vez de cumplir con las tareas domésticas. Los objetos que aparecen, como los libros con imágenes y el diario de bolsillo, son importantes porque representa su comienzo en la lectura, escritura y conocimiento. Sobre los personajes, la madre esta más ligada al trabajo y a poner normas, mientras que el padre, aunque la castiga, también la acerca a los libros con dibujos y al aprendizaje. El abuelo, en cambio, la muestra con orgullo, destacando su gran capacidad para leer. En "la memoria", el relato se vuelve más fuerte e intenso porque aparece el tema de la inmigración. Se muestran problemas como dejar el país, el peligro de cruzar una frontera y la sensación de perder todo lo que era propio. El conflicto principal se ve en la decisión de irse, de elegir entre quedarse en su país o huir para buscar una vida mejor, sabiendo que trae consecuencias muy duras. Los objetos que aparecen importantes acá son las dos bolsas con sus pocas pertenencia, una de ellas con las cosas del bebé o incluso las cosas que deja atrás como su diario y sus primeros poemas. Todo tiene un valor simbólico, porque muestra cómo se lleva tan pocas cosas y pierde muchísimo, no solo cosas materiales sino también parte de su vida u familia. En cuanto a los personajes, aparece su esposo, que tiene un rol más pasivo, su hija recién nacida, que vuelva la situación más delicada, el hombre que ayuda a cruzar la frontera y los guardias. Todos forman parte de ese momento en la huida y peligro. La narradora sigue siendo ella misma, pero ahora con una mirada más crítica, como por ejemplo cuestiona que otras personas arriesguen a sus hijos en esos viajes, aunque reconoce que ella hizo lo mismo. La elipsis ahí es clave, no detalla el miedo, el sufrimiento físico o emoción al cruzar la frontera, ni tampoco profundiza la despedida de su familia, eso hace más fuerte la idea de la pérdida. En "Cómo hacerse escritor", el tema principal es como logra convertirse en escritora viviendo en el exilio. Aparecen dificultades de como empezar en otros país, no tener expectativas al principio y la necesidad de seguir siempre. Es un proceso largo que requiere paciencia y constancia. Los objetos más importantes son sus manuscritos, sus obras de teatro y las novelas que va escribiendo, porque a través de ellos reconstruye su vida y su identidad. En cuanto a los personajes, aparecen editores, actores y espacios culturales, pero que no tienen un papel personal, sino que acompañan su crecimiento profesional. La narradora sigue siendo ella misma, pero cambia la forma en la que cuenta, deja un poco la nostalgia y adopta una mirada más reflexiva con esperanza. Muestra que ser escritora no es algo inmediato, sino algo que se construye con esfuerzo. También hay cosas que no cuenta en detalle como las frustraciones que vivió, prefiere centrarse más en lo que logró en todo el camino difícil, y eso hace que el lector tenga que imaginar esas partes que no se dijeron. 

En “Zonas de obras” de Leila Guerreiro, la autora mezcla su vida como periodista con recuerdos de su infancia. Por un lado, habla del periodismo y da consejos a quienes empiezan (ser curiosos, escuchar, respetar las historias), entre otras cosas. Por otro lado, aparecen temas como la memoria, la amistad y el crecimiento personal. El recuerdo de María Luisa Castillo es central y muestra un vínculo marcado por las diferencias: la narradora se presenta como intensa, curiosa y rebelde, mientras que Luisa es más tranquila y reservada. Esto genera una relación desigual, donde la narradora muchas veces la incomoda. También aparecen objetos importantes como el pintalabios con sabor a fresa, que simboliza la adolescencia, y la lectura de Madame Bovary, que le introduce una mirada crítica sobre el mundo adulto. La narradora es la protagonista con una mirada sincera e incluso algo incómodo, reflexionando desde el presente y el pasado, intentando entenderse a sí misma y a ese vínculo.

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